La casa Argentina de Madrid se pone la camiseta! Los compañeros
de H.I.J.O.S. organizaron una sesión de fotos con las
camisetas en una cena de la Casa Argentina para mostrar que
la campaña llega hasta Madrid. Mira las fotos! Puedes
ver más fotos de la campaña en www.hijos-capital.org.ar
Los
delincuentes ingresaron a la Secretaría de Derechos Humanos
bonaerense, maniataron a su titular, Sara Derotier
de Cobacho, y le exigieron que entregara los legajos de dos
represores que pronto serían juzgados por delitos de
lesa humanidad. El gobernador Daniel Scioli lo consideró
un hecho "mafioso e intimidatorio".El hecho se conoció
ayer, pero ocurrió en la tarde del 30 de diciembre, cuando
unos hombres ingresaron a la oficina de Derechos Humanos provincial,
ubicada en las calles 8 y 53 de La Plata, maniataron a la funcionaria
y le exigieron que entregara las llaves de la caja fuerte donde
estaban guardados los legajos de los represores, de quienes
aún no trascendió la identidad.
Además, los delincuentes se llevaron la computadora portátil
personal de Cobacho, teléfonos celulares y 8 mil pesos.
Según informaron fuentes policiales de la Comisaría
Primera, ubicada a una cuadra de la Secretaría, hasta
el momento no hay detenidos.
El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, calificó de
"actitud mafiosa" el robo a la subsecretaria de Derechos
Humanos provincial, Sara Derotier de Cobacho y aseguró
que "nada hará quebrar su voluntad en el esclarecimiento"
de los delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura.
“Es
un escándalo esta inacción”
El juez federal de La Plata, Manuel Blanco, tiene a su cargo
la causa por la desaparición de Jorge Julio López
y distintas investigaciones por la represión ilegal.
Los querellantes piden que lo separen por la parálisis
de las investigaciones.
El juez Manuel Blanco se desempeña también como
juez electoral de la provincia de Buenos Aires.
Por Adriana Meyer
Ayer se cumplieron 39 meses de la desaparición forzada
de Jorge Julio López, y en coincidencia con la fecha
un grupo de organismos de derechos humanos y querellantes nucleados
en Justicia Ya! decidieron denunciar al nuevo juez de la causa,
Manuel Blanco, por mal desempeño en la investigación
de ésa y otras causas por delitos de lesa humanidad cometidos
durante a dictadura. “Es un escándalo esta inacción
y nadie hace nada”, dijo a Página/12 la abogada
Guadalupe Godoy, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.
López, un albañil de 77 años, fue un testigo
clave en la condena del represor Miguel Etchecolatz, y está
desaparecido desde el día de los alegatos en aquel juicio,
hace tres años y tres meses.
Representantes de organismos defensores de los derechos humanos,
querellantes particulares de las causas contra genocidas y miembros
de organizaciones sociales, gremiales, estudiantiles y políticas
presentaron ayer una denuncia ante el Consejo de la Magistratura
por el mal desempeño del juez federal 1 de La Plata,
Manuel Blanco. En su escrito detallaron las graves irregularidades
registradas en todos los expedientes por delitos de lesa humanidad
radicados en su juzgado: Unidad Penitenciaria 9, CCD (centro
clandestino de detención) La Cacha, Causa Nº 15274 (Ferreyro),
Comisaría 8ª, Causa 1 y 60, Causa Cementerio de La Plata,
Causa Triple A, Causa López y causas por apropiación
de menores durante la dictadura militar.
Entre las irregularidades y la escasa o nula investigación
denunciadas, señalaron que en la causa por los hechos
ocurridos en la U 9, Blanco sobreseyó definitivamente
a varios represores a pesar de que la Cámara le había
ordenado recabar más pruebas contra ellos. A partir de
la apelación de la querella de Justicia Ya!, los sobreseimientos
fueron revocados. Sin embargo, cuatro meses después siguen
sin ser convocados los testigos.
- En La Cacha, causa abierta hace seis años y medio,
no hay ningún indagado ni procesado a pesar de los numerosos
pedidos de las querellas y de la fiscalía en los que
se identifica a centenares de responsables. La actividad del
juez se limita a convocar a los testigos que ya han declarado
a reiterar su testimonio.
- En la causa iniciada en 2001 contra Miguel Ferreyro, torturador
que se desempeñó en el centro clandestino de detención
El Infierno, el juez sobreseyó al acusado por el delito
de violación sin convocar a ninguno de los testigos del
hecho y sosteniendo que “no surge” a su criterio
“elementos suficientes para evidenciar siquiera el hecho”.
- Las causas por los hechos ocurridos en Comisaría 8ª,
Cementerio de La Plata, y el CCD que funcionó en 1 y
60 están paralizadas desde el momento en que se abrieron,
el 26 de marzo de 2003.
- Lo mismo ocurre con la causa abierta para investigar los delitos
cometidos por las patotas paramilitares que asolaron la provincia
de Buenos Aires antes del golpe de Estado, la Triple A entre
otras.
- También denunciaron las graves irregularidades y demoras
injustificadas en las causas por apropiación de menores,
básicamente la inmovilidad en la que permanecen desde
hace años.
- En cuanto a la causa López, Blanco la tiene bajo su
órbita desde febrero de este año, cuando su par
Arnaldo Corazza renunció a seguir investigando. En un
principio optó por radicar la causa en una secretaría
común de su juzgado, que la desconocía por completo,
y luego la delegó en el fiscal Sergio Franco, que la
rechazó una y otra vez. Todo concluyó varios meses
después con el apartamiento del fiscal de la causa, y
sin que ninguna actividad útil se haya realizado en ese
lapso. Nada muy diferente de la anterior etapa de la investigación
del sobreviviente de la dictadura que volvió a desaparecer,
a excepción del período en que estuvo en manos
de la secretaría especial de Juan Martín Nogueira,
cuando sí hubo actividad conducente.
Según explicó la abogada Godoy, la decisión
de acusar a Blanco fue tomada ahora “por el hartazgo que
provoca el catálogo de excusas que da el juez, pero no
hace nada de verdad, hace como que trabaja, cita mil veces a
los testigos, uno por uno. En Tribunales comentan que le gusta
sentarse sobre las causas por el poder que significa, pero nunca
hace nada”. Si de excusas se trata, este magistrado tiene
a mano una muy apropiada: es juez federal con competencia electoral,
por lo tanto en los períodos de elecciones las otras
causas duermen aún más abrigadas y profundo. “No
hablamos de procesos que se iniciaron hace seis años,
sino que se reabrieron. En el caso La Cacha, por ejemplo, en
1984 ya había declaraciones y estaba activa. Estas causas
se mueven con voluntad política, él no la tiene
y las instancias por arriba de él tampoco han tomado
en serio el escándalo de esta inactividad”, agregó
la letrada.
El escrito concluyó solicitando al Consejo de la Magistratura
“su inmediata intervención para que el juez denunciado
sea sometido al proceso de acusación pertinente a los
fines de la remoción del cargo que ostenta”. Y
fue firmado por la Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos
(AEDD), Asociación de Profesionales en Lucha (APEL),
Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH),
Colectivo de Abogados La Ciega, Comisión de DD.HH. de
uruguayos en Argentina, CTA La Plata y Ensenada, CTA Nacional-Secretaría
de Derechos Humanos, Fundación Investigación y
Defensa Legal Argentina (Fidela), Hijos La Plata, Instituto
de Relaciones Ecuménicas (IRE), Liga Argentina por los
Derechos del Hombre (LADH), Unión por los Derechos Humanos,
Vecinos de San Cristóbal contra la Impunidad, Equipo
Argentino de Investigación Psicosocial (Eatip), Familiares
de Desaparecidos y detenidos por razones políticas, Federación
Universitaria de La Plata (FULP), Hermanos de desaparecidos
por la verdad y la justicia, Madres de Plaza de Mayo-Línea
Fundadora, Madres de Plaza de Mayo-La Plata (Adelina Alaye),
Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH)
y Multisectorial La Plata, Berisso y Ensenada, además
de querellantes y familiares de víctimas incluidas en
las causas a cargo de Blanco.
Condecorados por Massera
Sesenta represores condenados y setecientos procesados ponen
de manifiesto el avance del proceso de justicia por los crímenes
de la dictadura. La investigación de quienes participaron
en la última etapa del proceso de secuestro-tortura-desaparición,
en cambio, sigue siendo una deuda del Estado con la sociedad
argentina. Por relatos de represores y por los casos probados
a partir del hallazgo en la costa de cadáveres de personas
vistas en cautiverio en Campo de Mayo, la ESMA y el Olimpo,
está probado que el método de los vuelos fue aplicado
por las tres Fuerzas Armadas, que a su vez hicieron participar
a miembros de fuerzas de seguridad y civiles, consolados todos
por las prédicas de capellanes castrenses, algunos identificados
por el ex capitán Adolfo Scilingo como Alberto Zanchetta
y Luis Antonio Manceñido. Si bien en al menos tres causas
judiciales existen expedientes para investigar los vuelos, el
único procesado a un tercio de siglo de los hechos es
el capitán Emir Sisul Hess, quien, igual que Julio Poch,
lo confesó en privado. Página/12 reveló
el mes pasado que al menos tres aviadores fueron condecorados
en 1978 por el ex almirante Emilio Massera como miembros del
Grupo de Tareas 3.3 de la ESMA.
POR UN BICENTENARIO SIN IMPUNIDAD PARA LOS GENOCIDAS
La causa se reactiva tras la
aparición en Argentina del cuerpo de un desaparecido
La Fiscalía de Nuremberg, en Alemania, ha reabierto una
causa contra el ex dictador argentino Jorge Videla tras haberse
encontrado en Argentina el cadáver del ciudadano alemán
Thomas Stawowiok. El sumario contra Videla fue sobreseído
en Alemania en 2008 al no hallarse constancia de un posible
delito, pero la aparición del cuerpo ha permitido la
reactivación del caso.
En 2005, un juez de Buenos Aires denegó la solicitud
de que Videla y otros ex militares fueran extraditados a Alemania
por la desaparición de varios de sus ciudadanos durante
la última dictadura militar argentina (1976-1983). El
magistrado argumentó que Videla ya había sido
condenado en Argentina por delitos semejantes.
Videla fue sentenciado en 1985 a cadena perpetua por la Justicia
argentina, y desde diciembre de 2008 cumple su pena en prisión.
Si Videla pudo sortear su reclusión durante años
fue gracias a la amnistía que le concedió el ex
presidente Carlos Menem, el cual tiene también procesos
abiertos en su contra. En uno de ellos, confirmado hace dos
días, está acusado de pagar sobresueldos a funcionarios
públicos. Ahora se encuentra a un paso del juicio oral.
Menem está además imputado por fraude y contrabando
de armas a Ecuador y Croacia, pero goza de inmunidad dada su
condición de senador, y no puede ser arrestado si no
es desaforado.
Las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron la recuperación
del nieto número cien. En este caso,
la historia es distinta a la de otros nietos apropiados ilegítimamente
durante la última dictadura militar. Matías es
el hijo de Tulio Valenzuela y de Norma Espinosa, ambos militantes
de Montoneros. Tulio murió en 1978, cercado por un grupo
de tareas de la ESMA, y como estaba en la clandestinidad nunca
pudo reconocerlo. Matías siempre vivió con Norma
y siempre supo que era hijo de los dos, pero recién ahora
pudo cruzar los datos genéticos suyos con los de la familia
de su padre alojados en la Comisión Nacional por el Derecho
a la Identidad (Conadi). Con ese resultado también puede
obtener el apellido de su padre.
“El caso de Matías es un caso atípico”,
explicó Estela Carlotto a Página/12. “Porque
él no estuvo desaparecido, sino que recuperó la
identidad, es un nieto cuya identidad estaba partida por la
mitad porque su papá Tulio Valenzuela lo alcanzó
a conocer pero no a reconocer con su apellido porque lo secuestraron,
Norma Espinosa, su mamá, le fue contando algo de la historia
y él, bueno, de adulto empezó a querer tener la
historia completa con el apellido del papá.”
Necesitó acudir a Abuelas porque la historia no era fácil,
dice Carlotto. “No era fácil porque no tenía
contacto con la familia paterna, la familia no creía
en esa historia; muchas familias a veces se cierran a ciertas
cosas que les parecen extraterrestres y era que él, el
Tucho (Tulio), había formado pareja con Norma y nace
este niño de esa relación, y luego la vida continúa
y espera un hijo con Raquel Negro, cosas que ocurren con el
amor; finalmente entre gente normal que se enamora y se desenamora.”
Edgar Tulio Valenzuela nació, en 1945, en San Juan y
en 1963 viajó a instalarse en Buenos Aires para hacer
la carrera de Derecho en la UBA. Empezó a militar mientras
estudiaba, primero lo hizo en la Juventud Peronista y años
más tarde en Montoneros. Vivió en Jujuy, en la
Regional de Rosario y quedó detenido por primera vez
en 1972, alojado en la cárcel de máxima seguridad
de Rawson donde, luego de la fuga de los dirigentes del ERP,
FAR y Montoneros, quedó como segundo jefe de la organización.
El 25 de mayo de 1973 salió en libertad con la asunción
del “Tío” Héctor Cámpora.
Pasaron ocho años hasta su muerte. Tulio o Tucho, como
lo llama Estela Carlotto, volvió a Rosario, se exilió
tras el golpe de marzo de 1976 y volvió a Argentina en
diciembre de 1977. El 2 de enero de 1978 cayó secuestrado
con quien en ese momento era su mujer Raquel Negro, que estaba
embarazada de siete meses, y con el hijo más grande de
ella. Todos fueron alojados en el centro clandestino Quinta
de Funes, a 20 kilómetros de Rosario. Lo que pasó
con ellos a partir de ese momento volvió a recordarse
en diciembre del año pasado, cuando Abuelas anunció
la restitución de la nieta número 96. Tulio y
Raquel fraguaron durante el cautiverio un pacto con los militares,
él se fue a México para participar de un supuesto
plan de ejecución a Mario Firmenich. En México
denunció, en cambio, el plan ante la prensa, se quedó
allá durante cinco meses y volvió para la Contraofensiva.
En tanto, Raquel dio a luz a dos bebés en el Hospital
Militar de Paraná. Según la investigación
de Abuelas, un niño y una niña. Del niño
se supo que podría haber muerto en ese momento. De la
niña, en cambio, que quedó en un hogar de niños
al cuidado de una congregación de monjas que aparentemente
la entregó en adopción.
Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo.
Foto: Pablo Piovano
Sabrina fue restituida por Abuelas, pero su familia todavía
no entendía bien la historia de Matías. Según
el comunicado de Abuelas, la relación entre Tulio y Norma
fue anterior. Tulio conoció a Norma Espinosa a mediados
de 1974, luego de la primera salida de la cárcel, mientras
militaba en la columna oeste de Montoneros en la zona de San
Justo. A fines de 1974 empezaron una relación de pareja,
la organización trasladó a Tulio a Santa Fe y
Norma lo acompañó. Luego del primer mes, en julio
de 1975, ella quedó embarazada, pero enseguida se separaron.
Norma volvió a Buenos Aires, se desconectó de
la militancia y se fue a vivir a la casa de sus padres, a la
espera del nacimiento de su hijo. Matías nació
el 6 de marzo de 1976 en Lomas de Zamora. A los seis meses,
su madre organizó un encuentro con su padre porque quería
que se conocieran, pero Tulio no pudo darle el apellido a su
hijo en ese momento, como sucedió con muchos otros militantes
políticos, por la situación de clandestinidad.
Matías se crió desde entonces con su madre y no
mantuvo contacto con la familia de su padre. Terminó
el secundario, estudió educación física
y a pesar de que desde chico su madre le contó los detalles
de la historia de su padre, recién durante la adolescencia
–dice el comunicado de Abuelas–, él tomó
conciencia de lo que significaba todo eso.
“No fue fácil este caso”, dice Estela. Matías
se había acercado alguna vez a Abuelas, pero volvió
a acercarse cuando apareció Sabrina. “Recién
entonces él se animó a venir nuevamente para iniciar
la búsqueda en la Conadi de sus datos genéticos,
lo cual le facilita ahora el reconocimiento de su apellido paterno.”
Matías terminó los exámenes a mediados
de este año. Recién entonces pudo reencontrarse
con toda su familia. Las Abuelas mientras tanto siguieron trabajando
en la causa. Estela Carlotto dice que todavía no está
tan claro, por ejemplo, que el hijo varón de Tulio y
de Raquel Negro nacido en cautiverio esté muerto. “O
si está muerto tiene que aparecer el cuerpo.”
Carlos Pisoni, militante de H.I.J.O.S,
se paró frente a los represores del Primer Cuerpo de
Ejército para exigirles que “si les queda algo
de valentía” informen sobre el destino de los desaparecidos.
Toda la sala lo aplaudió de pie.
Me hubiera encantado que mi papá me enseñara a
hacer un asado, recibir caricias de mi mamá, gritar los
goles del Enzo con mi viejo y tener un hermano”, confesó
Carlos Pisoni, militante de H.I.J.O.S., frente a los represores
del Primer Cuerpo de Ejército. “Fuimos muchos quienes
sufrimos esas pérdidas”, aclaró, y celebró
que “los responsables estén sentados en el banquillo”.
Cuando concluyó sacó una foto con rostros de desaparecidos
de los centros Atlético, Banco y Olimpo, incluidos sus
padres, con quienes compartió sólo 37 días,
y les habló a los imputados: “Lo único que
les pido, si les queda algo de valentía, es que digan
dónde están los cuerpos. Todavía tienen
la oportunidad”, les advirtió, mirándolos
a los ojos. Toda la sala lo aplaudió de pie.
El subsuelo de Comodoro Py estuvo ayer colmado. Salvo tres allegadas
a los policías, el resto eran sobrevivientes, familiares
y amigos de las víctimas, todos sentados gracias a los
lugares vacíos destinados a la prensa. Cuando Delia Barrera
se aprestó a dar testimonio, con la foto de su marido
en la mano, varios represores prefirieron retirarse. Esposados
en parejas, cantando bajito, se fueron Julio Simón, Samuel
Miara, Ricardo Taddei, Raúl González, los gendarmes
Guillermo Cardozo y Eugenio Pereyra Apestegui y el agente de
inteligencia Raúl Guglielminetti.
“Hace 32 años espero este momento”, aclaró
Barrera, que estuvo 92 días en Atlético. Su compañero
Hugo Scutari, militante de la JUP y delegado del Banco Nación,
fue secuestrado el 5 de agosto de 1977. Minutos después
una patota encabezada por Juan Carlos Falcón, alias Kung
Fu, se la llevó de su casa. En Atlético pasó
a ser “H26”. Le pusieron antifaz y le ataron los
pies con cadenas y candados. “Primero me desnudan y me
largan un perro ovejero. Luego me golpean en la cabeza y el
estómago, me hacen agarrar un cable con electricidad”,
recordó, y enfatizó el rol de Falcón, que
criticaba a otros torturadores porque, decía, “no
saben cómo se pega”. De los presentes padeció
con certeza a dos: “El Fuhrer (Eufemio Uballes) nos hacía
gritar ‘Heil, Hitler’ en las torturas”, dijo.
“A Doctor K (Eduardo Kalinec) lo vi en la enfermería.
Me dijo ‘tenés la costilla fisurada pero no te
vendo porque te vas a ahorcar’”, recordó.
El 20 de septiembre tuvo el último contacto con su compañero.
“Sé fuerte y no me abandones”, fueron sus
últimas palabras. Luego les negaron un abrazo de despedida.
“Quedate tranquila, va a una granja de recuperación”,
le mintió el comisario Antonio Fioravanti, que murió
impune en 1985. Cuando las preguntas concluyeron, Delia contó
que honraba por séptima vez el compromiso de dar testimonio
asumido en cautiverio. Luego se dirigió a sus torturadores.
“Sepan bien que no cumplí con el mandato de silencio,
que no pudieron quebrarme y que voy a seguir hasta el último
día”, prometió. Les aclaró que la
acompañaba la familia que formó al ser liberada
pero también su primer compañero y los desaparecidos
que conoció, y leyó sus nombres. Cerró
con un pedido a los jueces: “No nos abandonen”.
“No sé cómo caminaban”
“Me arrancaron de los brazos de mis viejos cuando tenía
37 días”, arrancó Carlos Pisoni, con pañuelo
de H.I.J.O.S. en el cuello. Su padre Rolando, de 29 años,
estudiaba ingeniería y militaba en la JUP. Su mamá,
Irene Bellocchi, 27 años, era delegada en el Banco Galicia
y militaba en la JTP. “Desaparecieron porque eran militantes.
En H.I.J.O.S. estamos orgullosos de nuestros padres y no reivindicamos
su lucha como utopía, sino que perseguimos sus objetivos:
no queremos pibes muertos de hambre”, aclaró Pisoni,
miembro del Observatorio de Derechos Humanos de la ciudad.
“Gracias a sobrevivientes pude saber que despojaron a
mis padres de su identidad: pasaron a ser H24 y H25”,
relató, y volvió al significado de ser hijo de
desaparecidos. “No recuerdo sus voces, no tengo la imagen
de ellos en mi retina, no sé cómo caminaban”,
explicó a los jueces. “Puedo dar testimonio gracias
a una vecina que me llevó con mi abuela. Gracias a esa
vecina, a quien me gustaría conocer (el operativo fue
el 5 de agosto de 1977 en Mármol 483), no soy uno más
de los pibes robados”, aclaró.
Testigo y querellante, Pisoni recordó la trilogía
“Dios, Patria, Hogar” invocada por los militares
y juzgó “incongruente que una persona de moral
cristiana pueda cometer el pecado más grande para un
creyente, como es matar, matar y matar”. Lamentó
“el rol de la Iglesia que los confesaba”, destacó
que “hay centenares de Von Wernich” y diferenció
a “la Iglesia cómplice de la verdadera, la de Mujica,
Angelelli y los palotinos, que sufrió tortura y desaparición
como nuestros viejos”.
Su abuela, Aurora Zucco de Bellocchio, pañuelo de Madre
de Plaza de Mayo en la cabeza, confesó que desde que
recibió a su nieto “supe que iba a estar siempre
pegado a mi corazón”. Contó que tras los
secuestros recibió un llamado de Rolando para preguntarle
si le habían dado a su hijo. “Estoy tranquila porque
sabemos que mamá tiene al nene”, le dijo Irene
a un sobreviviente, que en los ’80 ubicó a Aurora.
La mujer diferenció también las caras de la Iglesia:
su asesor espiritual Fernando Carballo le dijo “El que
las hace las paga”; el cura Jorge Aguiar aceptó
dar una misa por desaparecidos, pero él mismo desapareció
antes de concretarla. “Al tiempo me contó que se
despertó en un psiquiátrico del sur bonaerense”,
recordó. “No pensaba que este momento iba a llegar”,
confió a los jueces. Lamentó “el abandono
que sufrimos por gran parte del pueblo” y expresó
su deseo “de que esta Justicia haga lo que debió
haber hecho muchos años antes”.
Poch
prefiere a Holanda
Julio Alberto Poch, el piloto acusado de participar en los “vuelos
de la muerte” durante la dictadura, quiere que lo juzguen
en Holanda. “Nosotros queremos que sea juzgado en Holanda”,
declaró ayer Gerard Spong, abogado de Poch, arrestado
el 22 de septiembre en el aeropuerto de Valencia cuando se disponía
a pilotear un vuelo de Transavia, una filial de bajo costo de
KLM y Air France. Habrá una audiencia de la que participará
el Estado holandés para definir esta cuestión,
el 10 de diciembre en el tribunal civil de La Haya. A fines
de 2008, el juez federal Sergio Torres pidió la extradición
de Poch, después de haber reunido testimonios que daban
cuenta de la participación del piloto en los vuelos de
la muerte. El gobierno español autorizó la extradición
el 31 de octubre pasado
Lanzan campaña de "Juicio
y castigo" a responsables de dictadura argentina
Publicado por Denisse Charpentier en 24 Noviembre 2009 (1:43
pm) en Internacional
Unos 300 hijos de desaparecidos durante la última dictadura
argentina (1976-1983) lanzaron este martes una campaña
de “Juicio y castigo a los culpables”, frente a
los tribunales donde comenzaron las audiencias contra 17 militares
y policías por crímenes del régimen.
“Ponete la camiseta por Juicio y Castigo”, decía
la leyenda impresa en la blusa que lucían los jóvenes
activistas de la organización “Hijos”, momentos
antes de iniciarse el enjuiciamiento oral de agentes dictatoriales
que actuaron en tres de los llamados Centros Clandestinos de
Detención.
Los centros denominados Club Atlético, Olimpo y el Banco
funcionaron bajo el mando del fallecido general Carlos Suárez
Mason, uno de los temibles jefes del terrorismo de Estado, apodado
‘El Carnicero del Olimpo’.
Entre los acusados figuran agentes secretos como Raúl
Guglielminetti, Samuel Miara -a su vez condenado por robo de
bebés y apropiación de menores- y Julio Simón,
alias El Turco Julián, también con sentencia a
cadena perpetua en otra causa.
“El objetivo de la campaña es demostrar que hay
mucha gente en todo el país que exige la cárcel
de los genocidas”, dijo a la AFP Carlos Pisani, dirigente
de “Hijos”, testigo y querellante en la causa.
Pisani dijo que “es mucho mayor la cantidad de represores
involucrados, pero es muy importante comenzar con estos, porque
sólo por Club Atlético pasaron 1.500 desaparecidos”.
Otra personalidad presente en el acto fue el director técnico
del club de fútbol Huracán, de la primera división,
Angel Cappa, quien dijo que apoya la iniciativa “en reclamo
de justicia, porque de esa manera se trabaja por la paz, sin
justicia no hay paz”.
Entre las demandas de los organismos humanitarios está
también que no sufra otra postergación el juicio
al ex capitán de la marina de guerra Alfredo Astiz, acusado
por la desaparición de dos monjas francesas y el periodista
Rodolfo Walsh, entre otros crímenes de lesa humanidad.
El juicio a Astiz y otros oficiales de la tenebrosa Escuela
de Mecánica de la Armada (ESMA) está previsto
para el 11 de diciembre.
Un total de 625 militares y policías están encausados
en Argentina por violaciones a los derechos humanos, en tanto
que otras 53 personas han sido condenadas desde 2003.
Unas 30.000 personas fueron desaparecidas durante la dictadura,
según organizaciones humanitarias argentinas.
El juicio por la ESMA finalmente
tiene fecha de inicio
Reclamo. Ante las postergaciones, los organismos
habían exigido “celeridad”.
El juicio oral contra Alfredo Astiz, Jorge “Tigre”
Acosta y otros 17 miembros del grupo de tareas de la ESMA comenzará
el 11 de diciembre. Así lo dispuso el Tribunal Oral Federal
5, luego de postergar por segunda vez el proceso a raíz
del traspaso de uno de sus jueces y las recusaciones presentadas
por las defensas en contra del nuevo miembro, Oscar Hergott.
Por la mañana, un grupo de organismos de derechos humanos
había exigido, desde el mismo lugar donde funcionó
el centro clandestino de detención, “celeridad”
en el comienzo de las audiencias.
“Ya pasaron 32 años. No podemos seguir esperando.
No queremos seguir esperando y que genocida sea sinónimo
de impunidad”, leyó Verónica Castelli con
su pañuelo de HIJOS anudado al cuello. La conferencia
de prensa, organizada por el Espacio para la Memoria, fue el
cierre de una recorrida por el campo de exterminio de la mano
del sobreviviente Víctor Basterra.
Además de Astiz y Acosta, desde el 11 de diciembre estarán
sentados al banquillo de los acusados otros represores como
Alfredo Donda Tigel, Antonio Pernías, Jorge Rádice,
Oscar Montes y Ricardo Capdevilla.
Durante el proceso oral, se analizarán sus responsabilidades
en más de 86 casos, entre ellos el secuestro y desaparición
de las monjas francesas Léonie Duquet y Alice Domon,
de una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, Azucena
Villaflor, y del escritor Rodolfo Walsh.
Los casos constituyen sólo un 10 por ciento del total
de los delitos de lesa humanidad que se cometieron en la ESMA
hasta diciembre de 1983.
La lucha de las Abuelas --- NIETO
NR.98
Otro nieto recupera su identidad
La organización Abuelas de Plaza de Mayo anunciará
mañana la identificación de otro hijo de desaparecidos
apropiado durante la dictadura militar, con el que sumarán
98 los nietos recuperados.
"Abuelas de Plaza de Mayo convoca a una
conferencia de prensa para dar a conocer el encuentro y restitución
de identidad de otro de los nietos buscados durante más
de 32 años", dice un comunicado de prensa difundido
este mediodía.
La entidad presidida por Estela de Carlotto invita a la prensa
"para compartir esta maravillosa noticia" mañana
a las 12 en la sede ubicada en Virrey Cevallos 592, PB 1.
La última nieta recuperada -la número 97- fue
anunciada en febrero de este año. Se trataba de la hija
de Antonio García y de Beatriz Recchia, hermana de Juliana
García Recchia, quien trabaja para la organización
de derechos humanos.
En aquel caso, la noticia de que el análisis de ADN había
dado positivo en un 99,9 por ciento de certeza fue dada a conocer
a la nieta recuperada por la jueza federal de San Isidro, Sandra
Arroyo Salgado, quien condujo la investigación del caso
desde la denuncia de Abuelas en octubre de 2007.
Buscado
“Mi relación era con el juez federal de
esta ciudad, doctor Guillermo Federico Madueño. Nos reuníamos
en compañía de nuestras esposas en el domicilio
del general Azpitarte, ubicado en el barrio Palihue.
Las señoras se iban al comedor mientras el juez, el general
y yo permanecíamos en el living conversando secretamente
de todo lo que acontecía en la subzona 51 contra la subversión
y el terrorismo, lo que dio intervención al doctor Madueño
a hacer la investigación en la Universidad Nacional del
Sur.”
Declaración del general Acdel Edgardo Vilas, segundo
comandante del V Cuerpo y responsable del terrorismo de Estado
en Bahía Blanca junto al Gral Rene Azpitarte Comandante
del 5to Cuerpo Ejército, que consta en la foja 4 de su
testimonio ante la Cámara Federal de Bahía Blanca
en 1987.
El juez Madueño era el
encargado de rechazar los hábeas corpus presentados
por los familiares de los secuestrados, entregarles los cadáveres
ametrallados o calcinados, ordenar seccionar las manos de los
supuestos NN para luego simular su identificación y por
fin sobreseer y archivar en tiempo record las causas por los
fusilamientos que las Fuerzas Armadas difundían como
enfrentamientos.
Esta colaboración lo convertía junto con el diario
naval de Diana Julio de Massot en un eslabón fundamental
de las operaciones psicológicas que Vilas.
Sus secretarios de juzgado la doctora Gloria Girotti, y el doctor
Sierra (actualmente profesor de la catedra de Derecho de la
Universidad Nacional del Sur), sospechosamente se han negado
a colaborar con la causa detrás de la excusa de no saber
lo que pasaba en el juzgado con relación a estos hechos,
cuando todo el mundo sabe que son los secretarios de cualquier
juzgado los mejores conocedores de TODO lo que allí sucede.
Condenaron a prisión perpetua a
dos ex militares por crímenes de lesa humanidad
Se trata de Jorge Olivera Róvere y Bernardo José
Menéndez. Lo dispuso el Tribunal Oral Federal Nþ 5. En
tanto, absolvió a los otros tres imputados. Todos estaban
acusados por delitos cometidos en el ámbito del Primer
Cuerpo de Ejército. VEREDICTO COMPLETO
Veredicto completo 42.16 Kb.El Tribunal Oral en lo Criminal
Federal Nþ 5 de la Capital Federal condenó este viernes
a prisión perpetua al ex general Jorge Olivera Róvere
y al ex coronel Bernardo José Menéndez, por delitos
de lesa humanidad cometidos durante el último gobierno
de facto.
En tanto, dispuso la absolución de los otros tres imputados:
el ex coronel Humberto José Lobaiza, el ex teniente coronel
Felipe Jorge Alespeiti y el ex general de Brigada Teófilo
Saa.
Durante el juicio, el fiscal federal Félix Crous había
solicitado penas de prisión perpetua para Olivera Róvere
y Menéndez, mientras que para Lobaiza, Alespeiti y Saa
pidió 25 años de prisión.
El tribunal postergó el cumplimiento de la modalidad
de la condena hasta que quede firme la sentencia. El 10 de diciembre
se leerán los fundamentos.
El juez federal Sergio Torres
pidió a España la extradición del ex teniente
de fragata Julio Poch,
acusado de participar en casi un millar de casos de violaciones
a los derechos humanos mientras cumplía funciones en
la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la
última dictadura militar.
Poch se encuentra imputado por las desapariciones del periodista
Rodolfo Walsh, la joven sueca Dagmar Hagelin y las monjas francesas
Alice Domón y Leonie Duquet, entre otros.
El represor, que actualmente se desempeñaba como piloto
de la línea aérea Transavia, propiedad de KLM-Air
France, habría participado en los denominados "vuelos
de la muerte", en los que se arrojaban desde el aire los
cuerpos semiconscientes de los secuestrados al Río de
la Plata.
Con ciudadanía y residencia estable en Holanda desde
los años ´80, Poch fue apresado el 23 de septiembre
durante la escala que realizaba en el aeropuerto de Manises,
en Valencia. Desde ese momento, se encuentra en prisión
provisional hasta que se efectivice su extradición, cosa
que la Justicia española podría aceptar el próximo
martes y dar curso así a los trámites internacionales.
Lo curioso es que este ex piloto de la Marina comandada por
Emilio Massera nunca ocultó su trayectoria y que, a pesar
de estar prófugo de la Justicia, difundió sus
datos personales en Facebook. En su perfil señala que
nació un 20 de febrero, que vive en la ciudad holandesa
de Alkmaar, que está casado y tiene una hija llamada
Mariana.
Acusado de haber participado en los "vuelos
de la muerte"
España aceptó la extradición de Poch
El gobierno de España aprobó, en la sesión
del Consejo de Ministros, la tramitación de la extradición
Argentina del ex militar, Julio Alberto Poch, reclamado por
la justicia argentina, informó La Moncloa en un comunicado.
Poch, que actualmente posee la nacionalidad holandesa y trabaja
para la aerolínea holandesa Transavia, fue detenido el
pasado 22 de septiembre en el aeropuerto de Manises (Valencia)
durante una escala entre Valencia y Amsterdam, por su supuesta
participación en los llamados "vuelos de la muerte"
y en operaciones de tortura a presos políticos.
La embajada de Argentina en Madrid solicitó el pasado
7 de octubre, por vía diplomática, su extradición
por su presunta implicación en crímenes de lesa
humanidad durante la última dictadura militar, después
de que el 6 de octubre el juez de la Audiencia Nacional, Eloy
Velasco, ratificara la orden de prisión dictada en un
primer momento por un juzgado de Valencia.
Poch, sin embargo, había negado las acusaciones ante
la Audiencia Nacional española y había asegurado
que no tenía "nada que ver" con las desapariciones
de opositores políticos.
Las autoridades argentinas ya habían solicitado a Holanda
el año pasado la extradición de Poch en relación
con cuatros procesos penales, después de recoger testimonios
de compañeros de vuelo del militar, que lole involucraban
en los "vuelos de la muerte" y en las operaciones
de la Escuela de Mecánica de la Armada.
Entre los testimonios recogidos por las autoridades holandesas,
se encuentran las declaraciones de otro piloto de la compañía
Transavia, quien asegura que Poch le relató cómo
lanzaban a los opositores al régimen desde aviones. Algunos
de sus compañeros de trabajo señalaron que incluso
se habría vanagloriado de ello.