Abuelas de Plaza de Mayo identificó
los restos de la nieta número 99
La asociación Abuelas de Plaza de Mayo informó
su nuevo hallazgo en la incansable lucha para identificar a
los hijos de sus hijos nacidos en cautiverio durante la dictadura
militar. Esta vez reconocieron los restos de Mónica Graciela
Santucho, hija de una pareja asesinada durante la última
dictadura, quedando así resuelto el caso número
99 de los nietos cuyo paradero se desconocía.
"Lamentablemente en este caso se trata del hallazgo de
los restos de Mónica Santucho, desaparecida el 3 de diciembre
de 1976 junto con sus padres, Catalina Ginder y Heldy Rubén
Santucho, cuando tenía 14 años", en la localidad
de Melchor Romero, La Plata, precisó este miércoles
el organismo de derechos humanos en un comunicado.
"Mónica es una muestra más del accionar de
los genocidas que, además de secuestrar y robar bebés,
asesinaron niños y adolescentes que por su edad no podían
ser apropiados", se lamentaron las Abuelas, que trabajaron
en este caso con el Equipo Argentino de Antropología
Forense, y recordaron que cuando los militares la secuestraron
junto a sus padres, conocidos como "Tucho" y "la
vieja Alicia", en el domicilio ubicado en 138 bis y 526
que compartían con otros compañeros, Mónica
"logró esconder a dos hermanos en un recipiente
recolector de basura que se encontraba cerca de su casa".
Desde Abuelas aclararon a Críticadigial que la familia
no tenía vinculación con Mario Roberto Santucho,
dirigente del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).
Mónica nació el 30 de marzo de 1962 en la Ciudad
de Buenos Aires, realizó sus estudios en el colegio Mosconi
de Ingeniero White, provincia de Buenos Aires. Sus padres, eran
un obrero y una ama de casa que integraban la organización
Montoneros en la ciudad de Bahía Blanca, aunque luego
se trasladaron a La Plata donde continuaron su militancia.
Catalina y Rubén "fueron asesinados en el operativo.
Ella no pudo escaparse. Fue mantenida cautiva durante tres meses
en diferentes cárceles clandestinas y luego asesinada",
apuntaron.
Las Abuelas reconstruyeron la historia gracias al testimonio
de sobrevivientes del terrorismo de Estado, quienes detallaron
que al menos hasta el 15 de enero de 1977 la entonces adolescente
permaneció viva. También pudo saberse que a fines
de diciembre de 1976 “se encontraba detenida en el CCD
‘Pozo de Arana’” y, luego, en la Comisaría
5º de La Plata, donde le relató a una sobreviviente el
asesinato de sus padres y “que se encontraba muy preocupada
por sus hermanos”.
El Equipo Argentino de Antropología Forense determinó
que la joven fue inhumada como "NN" (desconocido)
en una fosa común de un cementerio de Avellaneda enero
y febrero de 1977. “Su familia pudo de esta manera conocer
el destino final de Mónica. El 14 de octubre de 2009
sus restos fueron inhumados en el cementerio de Bahía
Blanca”, concluyeron en el informe.
Este caso se asimila al de Bárbara y Roberto Lanoscou,
quienes fueron desaparecidos cuando tenían 4 y 5 años
respectivamente y después asesinados. Sus restos fueron
hallados junto a los de sus padres, Amelia y Roberto, el 25
de enero de 1984, mientras una beba del matrimonio, Matilde,
continúa desaparecida.
Por iniciativa de las Abuelas de Plaza de Mayo, unos 3.300 jóvenes
argentinos han acudido a la Comisión Nacional por el
Derecho a la Identidad (Conadi) para investigar su procedencia,
debido a que se calcula que unos 500 bebés fueron robados
a sus padres durante la dictadura militar.
COMUNICADO DE PRENSA
Ref. Tres búsquedas que terminaron en restitución
Las Abuelas de Plaza de Mayo queremos comunicar que hemos encontrado
a otro nieto que durante más de 29 años vivió
privado de su identidad. El joven es hijo de Marcela Esther
Molfino y Guillermo Amarilla. Ambos, militantes Montoneros,
fueron detenidos y desaparecidos cuando vivían en San
Antonio de Padua, provincia de Buenos Aires, el 17 de octubre
de 1979. Anque su familia no lo sabía, Marcela estaba
embarazada.
Los padres
Marcela nació el 15 de noviembre de 1952 en la ciudad
de Buenos Aires. Su familia se radicó en Resistencia
cuando ella era muy pequeña. Sus padres fueron José
Adan Molfino y Noemí Esther Gianetti, una familia de
clase media y raíz católica. Cursó la escuela
primaria y secundaria en el Colegio María Auxiliadora.
A fines de la década del 60 ingresó a la carrera
de Filosofía y Letras en Universidad Nacional del Nordeste
(UNNE). A principios de los años 70, Marcela ya era una
activa militante estudiantil proveniente del Peronismo de Base,
desde donde se comprometió en la militancia barrial en
Villa Saavedra y el barrio Mariano Moreno. En 1972, se incorpora
a la Juventud Peronista. Conoce allí a Guillermo y desde
allí sus historias se unen.
Guillermo nació el 25 de enero de 1950, en Resistencia,
Chaco. Sus padres, Donato Crescencio Amarilla y Ramona Cabrera,
tuvieron once hijos. Guillermo fue el décimo. Vivió
en Resistencia muy cerca del centro de la ciudad. Realizó
sus estudios primarios en la escuela nº 400 y los secundarios
en la de comercio N° 1. En 1965 viajó a Cosquín,
como integrante de la Delegación Oficial del Chaco y
cumplió durante el festival sus 15 años. En 1967
ingresó a la Facultad de Ciencias Económicas (UNNE),
le faltaban cinco materias para recibirse de contador público.
Desde muy joven Guillermo realizó su trabajo de base
dentro del movimiento peronista. Militó en el Integralismo
de Resistencia mientras cursaba sus estudios universitarios.
Llegó a ocupar la Secretaría General de la Región
IV de la JP con jurisdicción en las regionales de Chaco,
Formosa, Corrientes y Misiones. Fue parte de la JP Regional
de Resistencia hasta 1975. Formó parte del grupo fundador
de Montoneros en la provincia del Chaco.
El 27 de diciembre de 1973, Marcela y Guillermo se casaron.
Tuvieron tres hijos: en 1975 nació Mauricio en Resistencia;
en 1977 Joaquín en Capital Federal y en 1978 Ignacio
en el exilio, en Francia.
Hacia fines de 1975 debieron abandonar la provincia del Chaco
por la persecución de la Triple A. Aún viviendo
en otras partes del país, Guillermo mantuvo el contacto
y ayudó a compañeros de esta zona a escapar de
la persecución de la dictadura. En junio de 1978 se exiliaron,
recorriendo México, España y Francia. En mayo
de 1979, regresaron al país y se instalaron en la provincia
de Buenos Aires.
Ambos fueron detenidos y desaparecidos cuando vivían
en la provincia de Buenos Aires. El 17 de octubre de 1979, él
es detenido en la vía pública en horas del mediodía.
Horas más tarde. Marcela, junto a su cuñado Rubén
Amarilla, fueron secuestrados en el domicilio que ambas parejas
compartían. Los hijos de ambas familias -cinco niños-
fueron apresados y detenidos durante quince días. Semanas
más tarde fueron trasladados a Resistencia y entregados
a la familia paterna.
La madre de Marcela, Noemí Gianetti de Molfino, fue secuestrada
en Lima, Perú, el 12 de junio de 1980, mientras se encontraba
reclamando por la aparición de su hija y denunciando
las desapariciones en Argentina. Su cuerpo apareció sin
vida en un hotel de Madrid a fines de julio de ese mismo año.
Se presume que Esther fue traída a la Argentina y pudo
ver a Marcela, siendo luego llevada a España.
Marcela y Guillermo posiblemente hayan sido llevados a la ESMA
, y luego a Campo de Mayo, permaneciendo con vida, presumiblemente,
hasta fines de 1980. Marcela y Guillermo permanecen desaparecidos.
Las Búsquedas
El hijo de Marcela y Guillermo comenzó la búsqueda
sobre su la identidad a partir de algunas sospechas. Nadie le
había dicho que era adoptado, pero algunos datos como
que quien decía ser su madre tenía problemas para
quedar embarazada, que el lugar de su nacimiento había
sido Campo de Mayo, que quien decía ser su padre era
personal civil del Ejército, fueron algunos de los indicios
que lo condujeron a la Comisión Nacional por el Derecho
a la Identidad (CONADI). Allí abrió, el 13 de
diciembre de 2007, un legajo para solicitar colaboración
en el esclarecimiento de su origen.
Simultáneamente, Abuelas de Plaza de Mayo tenía
denuncias sobre el joven como posible hijo de desaparecidos.
Los denunciantes daban los mismos datos que al hijo de Marcela
y Guillermo lo hacía dudar sobre su origen. Mientras
el equipo de investigación evaluaba cómo trabajar
el caso, el joven se acercó a la CONADI por su propia
voluntad.
Luego de la investigación documental correspondiente,
la Comisión informó al joven que tenía
un turno para realizarse el examen de ADN. El joven asistió
al Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) el 20 de
diciembre de 2007 y el 6 de marzo de 2008 se le comunicó
que su perfil genético no coincidía con el de
ninguna de las familias que integran el Banco.
Las familias Amarilla y Molfina denunciaron la desaparición
de sus hijos desde un primer momento; sin embargo, no sabían
que Marcela estaba embarazada, es por eso que sus patrones genéticos
no integraban el BNDG hasta hace unos meses. Afortunadamente,
el 21 de agosto de 2009 se presentó ante la Secretaría
de Derechos Humanos una sobreviviente de Campo de Mayo quien
relató que Marcela Esther Molfino habría dado
a luz a un niño en ese Centro Clandestino de Detención.
Fue así que la CONADI abrió un legajo para ingresar
al grupo familiar Amarilla Molfino en el Hospital Durand y realizar
el nuevo entrecruzamiento de muestras genéticas. Al mismo
tiempo, el Equipo Argentino de Antropología Forense también
había acercado la denuncia a Abuelas, por lo que las
Familias Amarilla y Molfina también radicaron la denuncia
por la desaparición del bebé en la Asociación.
La incorporación de las muestras de ADN de los Amarilla
y Molfina y el nuevo entrecruzamiento de las muestras, finalmente
dio que el joven pertenece a esas familias. Las tres búsquedas
se juntaron y el hijo de Marcela y Guillermo pudo saber su verdad.
Buenos Aires, 3 de noviembre de 2009